lunes, 17 de abril de 2017

También lo dijo chico Bestia

Ten cuidado con tus deseos porque pueden hacerse realidad. Parece que no es un mal menor. Hasta en los dibujitos que miran mis hijos lo usan como tema. El nivel de filosofía que hay en los Cartoons les pasa por encima del jopo mientras yo reflexiono sobre la vida y mis fracasos sentada frente al televisor con ellos. Uno de los tantos momentos que reflejan mi futuro vacío, es que ese momento de televisión con mis hijos no es una liberación sino una cárcel.  Vivo rumiando sobre mi pasado y sin embargo parece que no me lo sé de memoria, tengo que convencerme varias veces al día de las razones por las que tomé las decisiones que me fueron llevando a este camino sin salida. Mi única solución es aceptarme como soy, donde estoy, a donde llegué y a donde ya no voy a ir. Tan fácil y tan difícil como eso.
Una cosa a destacar del momento presente: estoy a posteando a las 11pm como en los viejos tiempos en los que todavía tenía esperanzas.

lunes, 27 de marzo de 2017

depresión nivel fin de marzo

Esta es la época en la que ya hay que tener todo COLOCADO. Nuevas actividades para los hijos, horarios, empleada funcionando, búsqueda laboral/cursos/planes de viaje encaminados.
Bueno, nada de eso está firme claro ni decidido.
En cambio me metí como delegada de clase para mi hijo de secundaria y me gané una guerra vía mail con la madre del supuesto súper inteligente pero de mala conducta/altanero no reconocido como tal por la madre que lo único que dice, es que es brillante y no puede con su conducta, ¨bueno, yo tampoco. La señora le reenvía los mails de los padres a su hijo que los muestra en clase. Caldo de cultivo para problemas con padres e hijos.
La invité a tomar un café con madre mediadora. Pero al bajar el nivel de acusaciones todo quedó en una caricia al lomo de la yegua esta, y así estamos.
No tengo salida para ninguno de mis problemas y me acabo de encontrar una nueva puerta de entrada

miércoles, 1 de marzo de 2017

Ya llegaste, Marzo

Empieza Marzo, termina el preámbulo de Febrero y yo con mis indecisiones de siempre. La lista es tan grande y endeble como si todo fuera nuevo.
Mis white girl problems varían entre
-hacer un viaje pero no tengo con quien dejar a mis hijos o tratar de enganchar en un trabajo de mierda y poca plata (que cambio por empleada y combi) en el cual no tenga más que quince días de vacaciones hasta dentro de seis meses mientras que mis hijos, sólo en el año lectivo tienen OCHENTA días de vacaciones.
-seguir corrigiendo mi ¨libro¨ o dejarlo en un cajón. Hacer un taller literario o clínica de corrección.
-tener empleada cama adentro y odiarla pero poder hacer algo de todo lo anterior, o no tenerla y que me coma lo doméstico sin trabajar escribir o viajar

Hola Marzo, ya llegaste

martes, 14 de febrero de 2017

San valentincito

Una forma más de notar que ya no me importa nada, es San Valentin. Los años de buscar el amor, la adolescencia y rechazar al imperfecto y que me rechazaran a mí cada cinco minutos, la época de desear como loca, las ganas de todo todo el tiempo.

jueves, 2 de febrero de 2017

2017 here we go

Empezó febrero y en lo que va del año ya nos robaron la casa en vacaciones, sacaron la reja, se llevaron una caja con plata y unas joyas que eran de mi abuela, sospechas de empleadas, etc.  Y el auto se me quedó roto en uruguay, lo esperé un día y justo cuando me subí al ómnibus con los cuatro hijos, me llama el hombre del taller para decirme ¨está listo¨. Así viene este año, bastante gastado para el primer mes. La última semana de vacaciones fue de campamento gitano en un largo viaje de vuelta en etapas de visitas reuniones  y trámites.  Y ahora la desazón descansada de estar en casa y esperar otro año de incertidumbre. Me desperté con la certeza de que me estoy secando.
Mis problemas y mis planes son los de siempre, eso al fin y al cabo no es tan malo. Que no haya problemas nuevos. Por ahora.
Estoy leyendo ¨La esposa joven¨  de Alessandro Baricco y es tan hermosa y poética que todo lo que dice duele, creo que tanta literatura bella me dejó revueltas las certezas.

martes, 13 de diciembre de 2016

Mi blog está gagá

ME repito tanto en las quejas y reflexiones, a veces a propósito y otras ya sin acordarme pero sospechando que estoy diciendo algo que ya dije antes. Mi blog y yo estamos gagá.
Estoy tratando de preparar un exámen de actualización para poder conseguir un trabajo que probablemente no pueda sostener en el tiempo por mis problemitas de flexibilidad horaria y vida familiar y  también por algún tema de ego herido, de expectativas destrozadas por el tiempo, de algún jefe o jefa histéricos y menores que yo, ya puedo vislumbrar los problemas que me van a llevar a dejar el próximo trabajo que tenga, si es que alguien me contrata a los 45 y con tantos huecos de años no trabajados y experiencias deslucidas por el tiempo.
Pero mientras estudio no me concentro, me aburro de ansiedad de escuchar lo que ya sé pero no voy a recordar. Estoy haciendo un curso online, clases grabadas, es el siglo XXI nomás.
Mientras escucho la clase por segunda vez no me puedo quedar quieta, hago listas de precios de los libros que tengo que comprar a mis hijos, y muchas otras listas más. Pero no me concentro en lo que estudio. Tampoco me decido a poner ropa en el lavarropas, ir al gimnasio u ordenar el caos que hay en la casa, en la mesa del comedor a mi espalda. La ansiedad me acelera y me paraliza.  Como siempre, como desde hace años

martes, 29 de noviembre de 2016

Evitando repetir


Justo venía a escribir un post sobre lo que hice, y hubiera debido y debería haber hecho y habría hecho hi hubiera sido o no, y ahí me doy cuenta de que es lo último que escribí por suerte, y de mis 900 posts debe haber unos 200 dedicados al tema, porque para las obsesiones sí que soy eficiente

lunes, 21 de noviembre de 2016

Como antes

El siglo XXI ya está bien estrenado, ya deberíamos dejar de nombrar ¨dosmildieiciseis¨, en cualquier momento los millenials  hablan del dieciocho y vamos a quedar desactualizados unos cuantos.  Sin darme cuenta pasaron quince años del nuevo siglo y yo como madre, a veces angustiada y otras veces plácidamente envolviendo a mis hijos con abrazos. Otras veces a los gritos. Mi carrera quedó por el camino pero todavía sigo juntando pedazos rotos, no me termino de enterar, se me hace carne la noticia cada día como si fuera nueva. Se me pasaron quince años esperando, pensando en lo que iba a hacer dentro de un tiempo, creyendo en oportunidades futuras y ahora de pronto me cayó como un rayo, tengo cuarenta y cinco, mi currículum pasó de importante a deprimente. No estoy diciendo nada nuevo. Siempre es lo mismo y sin embargo lo resucito cada mañana y le doy vueltas a las mismas ideas tratando de entender si lo que hice es lo único que podía haber hecho. Si debería haberlo hecho mejor. Pero la realidad es una sola y ahora en vez de escaparme de ella con fantasías sexuales me evado a un mundo de pesadillas del pasado que no fue y el futuro que temo, y por supuesto, el presente que no puede ser.
En estos años en que cambió todo, empezando por mí, siguiendo por la ciencia y por las otras posibles carreras laborales que no seguí en las empresas de las que me fui o me fueron: ahora estoy haciendo un ¨curso de actualización¨ y veo que hasta ese otro mundo evolucionó desde mis primeros cursitos de investigación clínica en 2003 cuando el siglo era realmente nuevo y mis hijos eran realmente bebes y yo todavía era realmente joven. Me  miro la piel y veo que todavía no entré en la decadencia, tengo unos cinco años para agarrarme de lo que sea, y no sé para dónde agarrar. La carrera ya está perdida, me queda caminar como sea hasta la meta, que no sé cuál es. Quizás ese es el problema desde siempre.
Como antes. Ya no escribo todas las noches en el blog para quejarme de mí misma. Ese ejercicio tan neurótico que me liberaba y me tenía convencida de que quizás iba a llegar a ser escritora un día futuro. Pero además puse a prueba mis cuentos chotos y corregidos. Están mejor que en el blog donde los publiqué alguna vez pero, se los dí a leer a una editora que me dijo, no, yo te voy a dar consignas para escribir. Y me vendió un taller literario personal. Y que todo lo otro lo tire, lo recicle. Y entonces me hace escribir en su taller y ahí si, me corrige párrafo y adjetivo de lo que escribo como si algo de eso tuviera valor y ahí paso de la humillación a la sospecha. Ya no sé si se trata sólo de que lo mío es tan malo o si además me están vendiendo un buzón otra vez.
Mis hijos siguen siendo chicos pero si tienen un ipad o cualquier tipo de pantalla los pierdo en segundos. Está claro que ya los estoy perdiendo. Van creciendo y yo quedo atrás. Todos tienen algo más que hacer y yo tengo que ocuparme de las cosas que no me interesa. Más ropa y desorden, todas las comidas, la compra del supermercado. Y la empleada del 2016 ya caducó, hizo sus meses de ahorro desde Abril y decidió volverse a Paraguay, y yo termino cada vez más asqueada de la relación insípida y la presencia detestable. Esta empleada ni siquiera le hablaba a los niños. Me dijo antes de irse ¨es que no hacen caso¨.  El odio me crece, me he vuelto una mala persona, tengo que meter gente extraña en mi casa y ya no las soporto más pero desaparecen tres o cuatro días y la mugre en el hogar da vergüenza , y yo no tomé nada, ni una copa de vino ni un rivotril pero sigo tirando cosas y podría seguir porque también la relación con mi marido da signos de cansancio pero no hay otro camino para andar más que seguir juntos, compañeros en la adversidad de bancarnos las diferencias, y yo otra vez colgada con situaciones que no puedo resolver y que él decide que no son importantes porque tiene otras cosas que hacer. Y así estamos, podría ser un buen momento para irme a la cama. Se supone que empecé a hacer meditación y que eso me va a ayudar a ver pasar las emociones, no tomarme los pensamientos tan en serio. No parece por todo lo que estoy escribiendo. La cosa es aceptar y no juzgar. No sé si haré rendir la plata que pagué por el curso, quizás en un par de años lo haya logrado. Ahí una vez más la fuga hacia adelante, y con eso puedo cerrar por hoy con la comprobación de que la empleada me robó dos USB antes de irse, con muchos datos valiosos y fotos, quizás algunas irremplazables. Y me pregunto qué tramoya le habrá propuesto el novio para ver si pueden sacarnos algo de plata y mi nivel de paranoia se está poniendo bravo, y supongo que debería insistir más con la meditación pero si esta hija de puta inventa algo y tengo razón, qué negro se ve todo a veces

lunes, 19 de septiembre de 2016

semiconsciencia

hoy me despertó el timbre a las 5.40 y quedé en ese estado en que no me volví a dormir pero todo lo que he hecho desde entonces es estar medio dormida. No tomé café y no ayuda. O será la pátina de la depresión que vengo negando desde hace un rato. Vivo en la sombra. Esperando siempre a alguien en algún lado, a mis hijos en sus actividades, a un doctor, en la cola del supermercado o en el auto, el próximo semáforo. Vivo esperando y a la vez se hace cada vez más claro que ya no puedo esperar mucho. Viene en dos días una amiga de Uruguay camino a un congreso. Hace unos tres o cuatro años del último congreso en el que participé, como oyente obviously. Mi alma nerd siempre amó los congresos. No veo un congreso en mi futuro.
Lunes a la mañana es el día perfecto para descubrirse una depresión. La esperanza es que a eso de las dos o tres de la tarde de pronto me de cuenta de que ya pasó todo por esta semana. O no. Me falta energía y pienso en todos los que por ahí rebosan de energía y proyectos. Lo que me falta a mí.
Me acabo de acordar de un audio de whatsapp que me mandó ayer mi madre. Gracias a internet puede ser tóxica a 10000 km de distancia.  Le había comentado que tengo tos y su respuesta siempre fuera de foco, siempre una crítica ¨vos te fuiste a Francia de vacaciones pero no parás, tenés que parar¨.  Nadie me entendería y menos si lo escribo en un blog, pero mi madre en algún lugar de su subconsciente quiere que yo siga siendo sólo hija.

jueves, 15 de septiembre de 2016

en caída libre pero no se nota

Mi penúltima esperanza fue el Mindfulness, pero como tantas cosas no me agarro lo suficientemente fuerte, no lo practico, no logro parar la maquinita de mi cabeza que se la pasa tirándome cascotes.

Siento en el cuerpo lo que vengo cocinando en mi cabeza hace rato, por momentos sobre todo a la tardecita, parece que me falta el aire y creo que es una angustia sin palabras, una sensación de encierro que no tengo ganas de explicar a nadie.

Esto de vivir a la sombra esperando llevando trayendo me ha dejado lejos de los amigos. O fue el tiempo. hablo de amigos del pasado, de los que compartieron mi vida de hace veinte años. Yo cambié unas tres o cuatro veces desde entonces, ellos también. En algunos se nota más que en otros. y están lejos

No trabajar te deja sin amigos de esos diarios, superficiales pero que al final del día son los que saben de tu vida actual cada detalle bolado. No tengo de esos

Mis hijos empiezan a verme condescendientes, como alguien que está de costado o por debajo, sosteniendo. No estoy arriba, no soy un modelo a aspirar.

Los padres de la escuela, la gente alrededor, me da ganas de ponerles una piña cuando me dicen ¨vos siempre corriendo¨ y en el fondo piensan, a dónde vas tan apurada, es de histérica nomás, si no tenés nada que hacer. 
Siento que no tengo que hablar con nadie más, nunca más. Imposible. Y me voy a seguir arrepintiendo cada vez que abra la boca.

Mi hijo de catorce se está poniendo tan divino. Está evolucionando su divinez. De niño redondeado a adolescente estilizado. Pero está a cinco minutos de un TOC con la limpieza. Y mira demasiado Glee. Tengo la sospecha de que va a ser gay. Quizás me equivoco. Quizás todos los padres neuróticos temen catástrofes en sus hijos. No es que ser gay sea una catástrofe, es muy siglo XXI y sería la nueva generación. Mi tío es gay pero nunca lo dijo abiertamente a la familia.  Creo que sería una culpa más para cargarme. Madre omnipresente que prodiga tanto amor que al final asfixia? Padre ausente? Genética? El futuro llegará, de eso no tengo dudas, y me va a responder

martes, 30 de agosto de 2016

multitasking mental

Llevo tres horas sentada frente a la computadora. En teoría estoy resolviendo varios problemas a la vez pero en la práctica no he pasado de googlear, llamar por teléfono sin que me atiendan o que me respondan negativas. La actividad frenética siempre está en mi cabeza. Y me estoy enfrentando a un cierto congelamiento. Me quedo paralizada, congelada sin poder actuar mientras pienso lo que debería hacer, que son demasiadas cosas, en demasiados ámbitos. La conclusión de los abuelos, el que mucho abarca poco aprieta. No avanzo.

Trato de buscar opciones de trabajo entre linkedin y mi memoria de contactos. Me encuentro a una de mis tantas enemistades como manager de una empresa a la que mandé un cv este año. Veo que es un lugar al que no voy a volver a contactar. Mis búsquedas de trabajo son poco serias y muy imaginativas. Pero hoy no voy a entrar en detalles. Acabo de leer cómo definen a la biotecnología en dos párrafos en la UADE y pienso cómo yo dudaba tanto de si era o no para mí tal o cual carrera, y a cuántos nabos convencen ahora con dos párrafos, dos tuits, y ya está, encontraron su camino en la vida. Mientras tanto yo me sigo comiendo los dedos y no puedo parar.
Tampoco puedo parar de culparme por no haber llegado a ser phD o posdoc o investigadora o docente universitaria. No tengo paz. Pero mi ego me recuerda que soy MSc. Y después no le alcanza.

martes, 16 de agosto de 2016

cómo hacer para no repetirse

Quise dejar el resto de la historia del viaje para contar en algún momento especial pero se me pasó el tiempo, todo lo que hice fue una ráfaga de tuits donde transcribí las ideas que fui teniendo en el viaje y que logré escribir en un cuaderno unas horas o días más tarde. No es fácil pasar un mes, 24/ 7 con toda la familia. Mi motor para escribir es la soledad, el aislamiento aunque sea por un rato, pero sabiendo que es de verdad. Si hay excusas alrededor se me hace difícil, parece inminente la interrupción. 
Pasé un mes sin twitter y sin facebook y fue muy saludable. Pero retomé el vicio al volver. Yo soy mi principal interrupción para escribir, ya no puedo pasar más de unos minutos sin ir a chequear los updates. Es la escapatoria de mi ansiedad de siempre. Ahora estoy tratando de cumplir mi meta 2016, tengo que terminar el año con un libro autopublicado, o un trabajo, o los dos, o lo que llegue primero. Siempre tan coherente mi pensamiento, no aprendo más